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jueves, 18 de octubre de 2012

La trilogía de la gratitud





Saludos innovadores y emprendedores!

A continuación les copio un mensaje escrito por una compañera y amiga que se ha zambullido en la psicología positiva en el Diplomado de la Universidad Metropolitana (www.unimet.edu), es algo que desde hacía mucho tiempo mi amiga Karina sentía y modelaba en consecuencia. Ahora bien, en esta oportunidad nos presenta la bendición de la gratitud. Les recomiendo su lectura y discusión; como dicen por aquí: SIN DESPERDICIO".



La trilogía de la gratitud

“¡Gracias!” quizá es una de las primeras palabras que nos enseñan nuestros padres cuando somos chiquitos. “¿Qué se dice cuando te dan algo?” es la típica pregunta que hasta yo misma le hago a mi hijo de cinco años, quien cuando no llegaba al año ya hacía sonidos guturales que simulaban la palabra diciendo “Ashia”. Es que nuestros padres, y nosotros cumpliendo también ese rol, tenemos que ir domesticando a esta generación de relevo que viene pujante sin muchas ganas de detenerse en esto de los modales, ni de preocuparse de dónde vienen las cosas que tienen, y mucho menos en detenerse a contemplar a su alrededor. ¿Y entonces dónde quedará la gratitud?

Hace algún tiempo escuché del maestro Jesús Velázquez de la Escuela Nei Jing de Maracay, una frase que me ha acompañado desde entonces. Era una pregunta un poco trivial pero profunda: “Acaso tú has hecho un solo pelo de tu cabeza?” Claro que esto no aplicaría a los que son totalmente calvos… Pero seguro que alguna vez tuvieron pelo!

Esa pregunta logró ubicarme al final de una línea sobre la cual estaban todas aquellas personas y circunstancias que me habían permitido llegar hasta ese punto de mi vida.
¿Acaso hubiese podido sobrevivir si mi mamá, papá, abuelos, tíos, maestros, amigos… ¡y todos! No hubiesen hecho algo por mí? ¿Y dónde dejamos a Dios? ¿a la existencia? Llámalo biología si quieres… Desde mi concepción hasta hoy no he dejado de recibir dones, regalos y favores de todos los que me rodean para ser quien soy. Y es que es como una suerte de eslabones que se van uniendo para formar una cadena de eventos que lo hacen posible.

Porque como dice el dicho popular: “una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea”, uno puede tener muchos planes pero no siempre se dan como uno quiere. Entonces parece que como que hay algo intangible, una fuerza superior, que permite o no, que eso que se planeó suceda. Al darnos cuenta de todo lo que ha hecho falta para que tú y yo estemos conectados en este momento a través de estas líneas, pues sí, ¡hay mucho por qué agradecer y a quién agradecer!

Lo que sucede es que el otro lado de la moneda de la gratitud, es la deuda. Hay muchos a quienes no les gusta agradecer porque no quieren deberle nada a nadie, se creen autosuficientes, pero te digo: los beneficios de la gratitud son tales que esa posible deuda se vuelve sal y agua.

Llamé a este texto La Trilogía de la Gratitud, inspirada en Star Wars y basada en los fundamentos de la Psicología Positiva, corriente impulsada por Martin Seligman a partir de 1998 para el desarrollo del estudio científico del bienestar, así como en los hallazgos de los investigadores Robert Emmons, Sonja Lyubomirsky y Barbara Fredrickson, ya que la Gratitud se define en tres ámbitos:

1. Es una fortaleza de carácter, lo que quiere decir que todos la tenemos. Unos en mayor o menor grado, ¡pero la tenemos! ¡Averigua! www.authentichappiness.org ¡Regístrate y aplícate el test VIA de las 24 fortalezas!

2. ¡Es una emoción positiva! Al expresar gratitud, el corazón se colma de gozo y no tiene cabida para ninguna emoción negativa y eso genera muuucho bienestar!

3. Es una actividad generadora de bienestar a largo plazo. Llevando un diario de gratitud (escribiendo por al menos quince días, tres cosas por las cuales agradecer), redactando, entregando personalmente, y leyendo una carta de gratitud a alguien a quien queramos agradecerle algo de forma especial, se logra mantener óptimos niveles de bienestar hasta por un período de seis meses.

Todos tenemos acceso a la gratitud, es hermoso ser agradecido de corazón y darse cuenta que todo se nos es dado. Todo lo que tenemos llega a nosotros a través de muchas manos que lo hicieron posible. Por ejemplo, los alimentos con los que prepararon hoy tu comida viajaron desde quién sabe dónde y llegaron a través de un mercado hasta la cocina, donde a su vez otras manos los prepararon.

Las manos y el amor de quien compuso esa canción que tanto te gusta. Las manos de quien fabricó la silla donde estás sentado, las manos que hicieron posible que exista todo esto de la red y la computadoras. Importantísimo también estar conscientes de esas manos invisibles que te han regalado la posibilidad de ver, respirar… ¡La dedicación de los maestros y de los padres que permitieron que hoy tú sepas leer y yo medio escribir!

Y claro que también hay que agradecer a esa inspiración divina que me hace compartir este mensaje…
Para estar en gratitud, sólo hay que estar muy alerta y consciente de que hay algo más allá de nosotros mismos que nos provee de una infinidad de bendiciones.

Podemos agradecer por un atardecer, por una posibilidad, por una sonrisa, por un email, por un amigo, por un momento a solas, por el apoyo de tu pareja, porque llovió o porque no. Simplemente da gracias, ¡no dejes nunca de dar gracias!
Y yo, ¡claro que te doy las gracias! Gracias por leer estas líneas sencillas pero sentidas… Me quedo con la ilusión de impregnarte del perfume de la gratitud para que así, donde quiera que vayas dejes a tu paso su suave aroma.

“Si en la vida tu única oración fuera GRACIAS, sería suficiente”. Jabannes Eckhart.


Por Katerina Rojas
http://enfoquepositivo.wordpress.com/